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Blue Fans CornerEste espacio está diseñado para que ustedes, amables aficionados, nos demuestren su sentir y pensar sobre el equipo de la Estrella Solitaria. Así serán partícipes directos de la polémica y pasión que despierta el equipo más popular de la NFL. |
Por: Arturo Aquique:
SEÑALES DE PÁNICO.
Durante mucho tiempo los Vaqueros de Dallas fueron reconocidos como el equipo con las mejores operaciones a nivel negocios deportivos. El dueño descansaba su “inversión” futbolística en un Gerente General que se dedicaba a que los vaqueros fueran un negocio rentable desde cualquier punto de vista posible, no por nada llegó a ser “El Equipo de América”. Pero esto, se vio respaldado no sólo por un tremendo aparato de mercadotecnia, publicidad y relaciones públicas, sino que también, por los triunfos dentro del campo. No por nada los Vaqueros llegaron a ser la franquicia más exitosa de la NFL en cuanto a ganados y perdidos y en cuanto a temporadas ganadoras.
Desde Clint W. Murchinson Jr. hasta el utilero, todos sabían cual era su función en el equipo y la cual tenían que desempeñar con pasión y más que nada, conducido hacia la excelencia. Para todos aquellos aficionados el Señor Murchinson fue el primer dueño de los Vaqueros, pero entendemos que quizá muchos ni siquiera supieran quien era, porque el se dedicó a trabajar como dueño y como tal delegó su equipo en verdaderos especialistas.
Texas Schramm (Tex Schramm) llegó proveniente de los Carneros de los Ángeles y contratado como Gerente General del equipo en 1960 hizo su primera contratación: el coordinador defensivo de los NY Giants, un tipo llamado Tomás Wade Landry (Tom Landry para la historia de la NFL). Un tipo disciplinario, católico, lleno de valores, moral y vergüenza profesional, trabajador y más que nada, GANADOR.
Pero esa no fue la única contratación clave que realizó Tex ya que en ese mismo año tuvo el ojo clínico para contratar a Gil Brandt, una persona que se dedicó al reclutamiento de jugadores.
Así, este cuarteto de personas llevó a los Vaqueros a ser el equipo más cotizado, más ganador y con mayor número de aficionados en el globo terráqueo. Un equipo ejemplar, con un QB ejemplar, un corredor ejemplar, receptores ejemplares, una defensiva ejemplar, un Coach ejemplar, una directiva ejemplar, claro, como todo en la vida, siempre habría un frijol en el arroz.
Desde aquellas épocas el equipo entendió que la mercadotecnia y las relaciones públicas eran lo suyo. Desde la fundación de las Dallas Cowboys Cheerleaders hasta el majestuoso (para los 70´s) Texas Stadium, primer estadio en emplear pasto sintético que después fue bautizado como Texas Turf en honor al primer pasto de esta categoría empleado en un estadio deportivo, hasta el esquema de merchandising más impresionante que la liga pudo ver en esa época, los Vaqueros fueron pieza importante para consolidar lo que hoy es la NFL.
Las prácticas de negocio desarrolladas por Tex Schramm y Clin Murchinson Jr. Fueron copiadas por la mayoría de los equipos mientras que en el aspecto deportivo, las innovaciones de Tom Landry eran aplicadas en cada uno de los lados del balón. Por otro lado, el sistema de escauteo, seguimiento y reclutamiento de jugadores desarrollado por Gil Brandt se convirtió en el estándar en la liga.
Años después, una de las 4 piezas maestras se retira del negocio por una grave enfermedad, Clint W. Murchinson Jr. decide vender el equipo a otro empresario que entendía la labor de un dueño de la franquicia deportiva: H.R. “Bum” Bright quien mantiene la estructura vaquera que durante 23 años había sido la clave del éxito. Así, en 1984 el equipo cambio de manos pero no de filosofía aunque después de dicha época vinieron los años difíciles de la franquicia por lo que en 1988, el empresario texano decide vender la franquicia a un tipo llamado Jerry Jones.
Este nuevo cambio de propietario trajo consigo la salida de los tres íconos restantes de la dinastía texana. Tom Landry es despedido en forma despreciativa a lo que significaba para la NFL, Tex Schramm es obligado a renunciar a su puesto y Gil Brandt es retirado de sus funciones en el equipo.
Los primero años de este nuevo cambio trajeron consigo él éxito debido más que nada a que el nuevo dueño todavía no estaba tan acaramelado con el equipo y tuvo la fortuna de traer a un hombre que entendía el negocio: Jimmy Johnson. Al decir que lo entendía me refiero al hecho de que sabía lo que había que hacer.
Reclutó a dos de los tres “mosqueteros” aunque la verdadera historia es que antes de ser despedido, Tom Landry ya había hecho una gran labor de convencimiento sobre Troy Aikman (como el mismo Troy lo relató alguna vez). Y con la llegada de Troy, Emmitt y las manos de Irvin, el equipo comenzó a reclutar jugadores de impacto. Se llegó a tener la mejor defensiva de la liga, la mejor ofensiva de la liga y por ende, los campeonatos llegaron hasta que el señor que trabajaba como dueño se dio cuenta que el nuevo “juguetito” que había comprado, lo podía entretener más de lo que pensaba.
El ego creció alimentado por el éxito repentino. Los Jones cambiaron su residencia de Arkansas a la ponderosa zona de Highland Park en los suburbios de Dallas, y los “juniors” exigieron el lugar que les correspondía en el tablero del juego llamado “Dallas Cowboys”. Como el longevo juego de “Monopolio”, cada jugador comenzó su partida, siempre manipulados, dirigidos y aconsejados por su muy “experto en negocios” padre.
Jimmy salió por piernas de lo que él seguramente vislumbro como la debacle del equipo, como los grandes toreros, salió la plaza en hombros para jamás volver. El impulso del equipo era suficiente para dos kilométricas temporadas más en las cuales se llego a la antesala del Súper Bowl y al tercer campeonato de la NFL en 4 años. Como Jerry suponía, “cualquiera” podría conducir esa maquinaria fina y precisa al Súper Bowl y no se equivoco, ya que Barry Switzer pudo hacerlo. Lo que Jerry jamás imagino es que esa maquinaría, como todo en la vida, requería de mantenimientos, actualizaciones, piezas nuevas, piezas de reemplazo, etc.
El Sr. Jones jamás visualizo que para que el juego siguiera funcionando y su juguetito no se desgastará debió haber contratado a especialistas y no tratar de jugar a Home Depot o Black & Decker y su “hágalo usted mismo”. Era como si la plomería de su casa se hubiera descompuesto y en vez de llamar a un plomero se viera en el problema con tubos de PVC, codos de cobre, llaves de tuercas, desarmadores y toda la herramienta que usualmente usa cualquier plomero, pero sin tener la más mínima noción de que hacer.
Se rodeo de un equipo del clásico llamado “si señor” que anota en sus libretas todo lo que el jefe dice y sin “chistar” cumplen con todos los caprichos (que en el argot de negocios se les llama “grandes ideas del jefe”) y ahora se esta viviendo las consecuencias de dichas grandes ideas.
Inicie diciendo “Señales de Pánico” refiriéndome precisamente a eso. Cuando los Vaqueros de fundaron no fueron el equipo ganador que todo mundo conoció, sufrieron. Muchas veces se cuestionaba porque Landry no era despedido, si Meredith era el líder ideal de la ofensiva. Pero todos y cada uno de los que “trabajaban” en el equipo sabían cual era su trabajo y hacia donde iban y en cada una de sus áreas hacían su mejor esfuerzo para que el equipo llegara a su objetivo común: ser el mejor equipo deportivo del mundo por donde lo vieran.
En la actualidad, el dueño es el “todólogo”, es el que habla, es el que tiene programa de Radio, es el que selecciona jugadores, es el que paga, y podría apostar a que el plan de juego se discute con él durante alguna “comida de negocios” o alguna reunión imprevista de “pasillo” en Valley Ranch.
Mientras la familia Jones no entienda el concepto de “equipo” y de “especialistas” creo que las señales de pánico deben permanecer encendidas en todos los corazones vaqueros alrededor del mundo, porque como es posible tener un QB sustituto de 40 años, un coordinador defensivo que no puede ni defenderse de las críticas, un dueño que justifica al que se justifica… una familia que estudio en la escuela de negocios en donde no creo que se den la materias de “reclutamiento de jugadores”, “escauteo de equipos”, “formación de jugadores franquicia”, “como ganar en la NFL”…
Por ahora sólo resta esperar a que alguien dentro del clan Jones entienda el verdadero concepto de lo que significan los Vaqueros de Dallas y esos 29 años de historia que jamás ha querido voltear a ver y que fueron los que llevaron a los Dallas Cowboys a ser la franquicia deportiva más exitosa.
Mientras tanto, “que no cunda el pánico” como decía el Chapulín Colorado porque ya no sabemos si es la crisis económica o la crisis dominical la que cada lunes nos deja con una cruda moral, una deseo de no ir a trabajar y las ganas de que la temporada ya acabe…